Míos son los cielos
y mía es la tierra;
mías son las gentes,
los justos son míos
y míos los pecadores;
los ángeles son míos,
y la Madre de Dios
y todas las cosas mías;
y el mismo Dios es mío y para mi,
porque Cristo es mío y todo para mi.
Pues ¿qué pides y buscas, alma mía?
Tuyo es todo esto y todo para ti.
No te pongas en menos
ni repares en meajas...
San Juan de la Cruz
(Dichos de Luz y Amor, 27)

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