viernes, 18 de abril de 2008

Penélope


¿Dónde estarás, amor?

¿Qué extraños mares
surcas bajo la cólera violenta
de vengativos dioses, mientras lenta
cada noche acentúa mis pesares?

Me siento extraña en nuestros propios lares,
sujeta a las presiones y a la afrenta
de cada advenedizo, que acrecienta
su ambición entre copas y cantares.

No tardes, apresura tu regreso,
que se me ha helado ya el último beso,
y mi cuerpo ha olvidado tu calor.

Que estoy, como el fiel Argos, desvalida,
ciega y sorda sin ti, casi sin vida,
pero guardando incólume mi amor.



He encontrado navegando por la red, este poema de Penélope, me gustó y me pareció adecuado traer el viejo mito a esta mi ventana. Los mitos son narraciones, fuera de la historia real, que ayudan a interpretar la realidad humana. También afimaba Alber Camus, que "los mitos sirven para que la imaginacion los anime". En este caso no se si es la imaginación la que anima el viejo mito, o es éste quien me ayuda a interpretar mi realidad.

Penélope es un personaje de La Odisea, obra atribuida Homero. Es la esposa del personaje principal: Ulises, el rey de Ítaca espera durante veinte años el retorno de su marido de la Guerra de Troya. Por esta razón se la considera un símbolo de la fidelidad hasta el día de hoy. Mientras su esposo está fuera, Penélope es pretendida por múltiples hombres, pero idea un plan para mantener su fidelidad al marido ausente, les dice a los pretendientes que aceptará la desaparición de Ulises cuando termine de tejer un sudario en el que estaba trabajando. Para ello, Penélope deshilacha por la noche todo lo que tejió durante el día; de esta forma se mantiene 20 años, hasta que Ulises llega a su casa, mata a los pretendientes y permanece con ella.

Quzás, en cierta manera, estoy actuando cómo Penélope. Tejo durante el día un sudario de falsas esperanzas que deshilacho por las noches para no poner fin a mi espera. Con una diferencia grande y notoria: Penélope tenía motivos para esperar, sin embargo yo espero contra toda esperanza.

Espero a quien me abandonó y quiso perderme para siempre. Es absurdo, lo se... pero no consigo vivir otra cosa mas cierta que lo que se da en mi. Los psicólogos aseguran que el sufrimiento de la perdida de una persona se sobrelleva en un periodo de tres a cuatro meses; en caso de muerte, acaso un año. Me pregunto entonces como es posible esperar tanto tiempo... como Penélope a Ulises.

Si Penélope sufría tan prolongadamente por la pérdida de algo es debido a que sufría consecutivamente, cotidianamente... en cada momento y para siempre. Así no perdió su amor una vez, sino todos los días, y cada día la cuenta del pasar el tiempo comenzaba de nuevo. El caso de Penélope pone en evidencia que la pérdida del amor verdadero es un sufrimiento del que nos podamos recuperar. Por esto mismo creo que yo no me recupero.

Hay quien opina que la pérdida de Ulises, para Penélope, significó muchas cosas, entre ellas la pérdida de su tierra y de su identidad; también se convirtió en el recuerdo mismo de la ausencia. Hoy día, Penélope sigue siendo el icono de la ausencia...

De manera tristemente bella, Joan Manuel Serrat actualizó el mito en su conocida canción "Penélope". Me pregunto, tras escucharla, hasta cuando se alargará mi espera... ¿hasta cuándo tendré los ojos llenitos de ayer? ¿seré capaz de descubrir su fin?


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1 comentario:

Anónimo dijo...

De "Penélope" mejor reirse...

http://es.youtube.com/watch?v=sEeQdkloOsU