martes, 4 de diciembre de 2007

Vidas diferentes y... quizás lejanas

Hoy he estado repasando tus fotos, y me doy cuenta de lo distintas que son tu vida y la mía, la disparidad en tantas cosas hace que me pregunte el por qué de esta sintonía y complicidad.

No hemos vivido lo mismo, no nos divertimos con la misma gente, nuestra visión del mundo es tan diferente... y sin embargo parece que te conozco desde siempre.

Me sorprende la familiaridad en el trato, que podría dar a pensar que llevamos años compartiendo y conociéndonos.

A la vez del misterio que se nos regala en el presente, me pregunto por el futuro... por el tuyo, por el mío...

¡Qué inaprehensible es todo!

Cuando te descubrí, me sentí desnudo y sin protección; me perdí en el pinar verde profundo de tu mirada, que me confundía a ambos lados del camino y me susurraba: no temas. Creí que contigo, al menos, ya sabría hacia dónde mirar. Me equivoqué otra vez.

No tengo claro mi rumbo, la incertidumbre es el pan de cada día... pero vivir a la intemperie no lo soportaré mucho tiempo más.

Necesito regresar "a casa", allí donde estoy seguro, donde las cosas fundamentales encuentran su justo lugar, donde estoy seguro y feliz.

Dejé las seguridades para lanzarme a una aventura ilusionante, y me dieron en las narices con la realidad más cruel. Aun así, me niego a mal-vivir condicionado por el miedo, seguiré siendo yo... aunque siendo-yo me equivoco también.

¿Quién eres tu, Niña del Sur? ¿Qué tienes que decir en mi vida?

Solo puedo decirte que contigo puedo ser yo, sin miedos... me aproximo "a casa", pero todavía siento la lejanía de no encontrar mi lugar.

Quizás, nuestras historias y nuestras vidas, además de diferentes... seguramente también tengan que desarrollarse en la lejanía.

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