No me estoy refiriendo al tradicional mensaje de Nochebuena del Jefe del Estado, no atrapa tanto mi atención; más bien me interesa reírme de la crítica absurda y anacrónica de Llamazares o Anasagasti el día después. Quisiera poner unas notas sobre una película -no suelo frecuentar el cine- que me ha gustado, entretenido y hecho reír, aunque su pretensión no sea provocar la risa.
La sinopsis puede ser esta: Tras la muerte de su padre, y la escandalosa abdicación de su hermano: Eduardo VIII, Bertie, afectado desde siempre de un angustioso tartamudeo, asciende de pronto al trono como Jorge VI de Inglaterra. Su país se encuentra al borde de la guerra y necesita desesperadamente un líder, por lo que su esposa Isabel, le pone en contacto con un excéntrico logopeda llamado Lionel Logue.
A pesar del choque inicial, los dos se sumergen de lleno en una terapia poco ortodoxa que les llevará a establecer un vínculo inquebrantable. Con el apoyo de Logue, su familia, su gobierno y Winston Churchill, el rey supera su afección y pronuncia un discurso radiofónico que inspirará a su pueblo y lo unirá en la batalla.
En mi opinión, simple e inexperta, ‘El discurso del rey’ resulta una buena película. El tema me resulta personalmente interesante: un rey tartamudo en tiempos de arengas patrióticas, como el que tuvo Reino Unido en los prolegómenos de la II Guerra Mundial, afectado desde niño por la imposibilidad para el diálogo fluido.
El trabajo de ambientación de época es impecable y tampoco se le puede encontrar tacha a la fotografía o a la realización. Contiene algunas escenas sumamente curiosas, como la del inicio con la preparación del locutor y sus ejercicios de dicción.
‘El discurso del rey’ se basa en una mera anécdota que se produjo dentro de un mundo convulso y lleno de auténticos conflictos.
Precisamente porque deja de lado cuestiones tan candentes como la política de entonces, quizás esperábamos que hubiera profundizado en los personajes y en la historia individual. Especialmente en la amistad entre Bertie y Lionel.
La película lo tiene todo para triunfar: una historia de superación, excelentes diálogos, personajes secundarios de lujo, un periodo histórico apasionante, ironía, delicadeza, emoción, ligereza. Por todo ello es una película agradable y de buen gusto
Otra historia de un heterodoxo... con todo el atractivo que tienen y la pro-vocación que suponen. Lionel no sólo es un "terapeuta" fuera de lo normal, ya que su éxito no es fruto de los libros sino de la experiencia; no lo han formado las aulas, sino su deseo de ayudar a la comunicarse: extirpando miedos, construyendo seguridades, dando valor y fomentando la autoestima.
Ha conseguido mi carcajada este personaje irreverente que no duda escandalizar acomodándose en el trono de San Eduardo, pero a la vez da gran valor desdramatizador a un chelín apostado. Relativizando las cosas, pero cuidando lo realmente importante... un ayudador en las antípodas: un amigo.
Ha conseguido mi carcajada este personaje irreverente que no duda escandalizar acomodándose en el trono de San Eduardo, pero a la vez da gran valor desdramatizador a un chelín apostado. Relativizando las cosas, pero cuidando lo realmente importante... un ayudador en las antípodas: un amigo.




