lunes, 27 de diciembre de 2010

El discurso del rey

No me estoy refiriendo al tradicional mensaje de Nochebuena del Jefe del Estado, no atrapa tanto mi atención; más bien me interesa reírme de la crítica absurda y anacrónica de Llamazares o Anasagasti el día después. Quisiera poner unas notas sobre una película -no suelo frecuentar el cine- que me ha gustado, entretenido y hecho reír, aunque su pretensión no sea provocar la risa.

La sinopsis puede ser esta: Tras la muerte de su padre, y la escandalosa abdicación de su hermano: Eduardo VIII, Bertie, afectado desde siempre de un angustioso tartamudeo, asciende de pronto al trono como Jorge VI de Inglaterra. Su país se encuentra al borde de la guerra y necesita desesperadamente un líder, por lo que su esposa Isabel, le pone en contacto con un excéntrico logopeda llamado Lionel Logue.

A pesar del choque inicial, los dos se sumergen de lleno en una terapia poco ortodoxa que les llevará a establecer un vínculo inquebrantable. Con el apoyo de Logue, su familia, su gobierno y Winston Churchill, el rey supera su afección y pronuncia un discurso radiofónico que inspirará a su pueblo y lo unirá en la batalla.

En mi opinión, simple e inexperta, ‘El discurso del rey’ resulta una buena película. El tema me resulta personalmente interesante: un rey tartamudo en tiempos de arengas patrióticas, como el que tuvo Reino Unido en los prolegómenos de la II Guerra Mundial, afectado desde niño por la imposibilidad para el diálogo fluido.

El trabajo de ambientación de época es impecable y tampoco se le puede encontrar tacha a la fotografía o a la realización. Contiene algunas escenas sumamente curiosas, como la del inicio con la preparación del locutor y sus ejercicios de dicción.

‘El discurso del rey’ se basa en una mera anécdota que se produjo dentro de un mundo convulso y lleno de auténticos conflictos.

Precisamente porque deja de lado cuestiones tan candentes como la política de entonces, quizás esperábamos que hubiera profundizado en los personajes y en la historia individual. Especialmente en la amistad entre Bertie y Lionel.

La película lo tiene todo para triunfar: una historia de superación, excelentes diálogos, personajes secundarios de lujo, un periodo histórico apasionante, ironía, delicadeza, emoción, ligereza. Por todo ello es una película agradable y de buen gusto

Otra historia de un heterodoxo... con todo el atractivo que tienen y la pro-vocación que suponen. Lionel no sólo es un "terapeuta" fuera de lo normal, ya que su éxito no es fruto de los libros sino de la experiencia; no lo han formado las aulas, sino su deseo de ayudar a la comunicarse: extirpando miedos, construyendo seguridades, dando valor y fomentando la autoestima.

Ha conseguido mi carcajada este personaje irreverente que no duda escandalizar acomodándose en el trono de San Eduardo, pero a la vez da gran valor desdramatizador a un chelín apostado. Relativizando las cosas, pero cuidando lo realmente importante... un ayudador en las antípodas: un amigo.




sábado, 25 de diciembre de 2010

De Nativitate

«El Señor vino a ella
para hacerse siervo.

El Verbo vino a ella
para callar en su seno.



El rayo vino a ella
para no hacer ruido.

El pastor vino a ella,
y nació el Cordero,
que llora dulcemente.

El seno de María
ha cambiado los papeles:

Quien creó todo
se ha apoderado de él, pero en la pobreza.

El Altísimo vino a ella,
pero entró humildemente.

El esplendor vino a ella,
pero vestido con ropas humildes.

Quien todo lo da
experimentó el hambre.

Quien da de beber a todos
Sufrió la sed.

Desnudo salió de ella,
quien todo lo reviste


Efrén el Sirio (Siglo IV), Himno «De Nativitate» 11, 6-8

viernes, 24 de diciembre de 2010

Bailaor heterodoxo

Hace un rato que vine de espectáculo de Israel Galván, que concluía los Jueves Flamencos en la Sala Cultural "Joaquín Turina".

Realmente vengo impactado. Satisfecho. Ha merecido la pena el espectáculo por original, impactante y divertido. Este bailaor hace arte, pues provoca, emociona y produce un choque que no deja indiferente al espectador.

Sin duda es arte, pero... ¿es flamenco?

Me pregunto si no he asistido más bien a ejercicios malabares sobre una base flamenca: cantaor, guitarra, tablas, estética, público... para un equilibrista con linaje flamenco pero con una clara intención de romper la ortodoxia de lo jondo.

No tengo experiencia suficiente sobre el flamenco como para definir con exactitud el arte que esta noche me ha excitado e inquietado, deleitado y estimulado. Los heterodoxos tienen su encanto, pero también es cierto que sutil e inconscientemente cuestionan nuestros parámetros preconcebidos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

«Vuestra tristeza se convertirá en gozo»

La alegría es esencial en la vida espiritual. Si pensamos cualquier cosa de Dios y no lo hacemos con alegría, nuestros pensamientos y nuestras acciones serán estériles. Podemos ser infelices por muchas causas, pero podemos encontrar aún alegría, porque ésta procede de saber que Dios nos ama. Estamos inclinados a pensar que cuando estamos tristes no podemos estar contentos, pero en la vida de una persona que pone a Dios en el centro pueden coexistir el dolor y la alegría.


No resulta fácil de comprender pero cuando pensamos en alguna de nuestras experiencias más profundas, como asistir al nacimiento de un niño o a la muerte de un amigo, con frecuencia forman parte de la misma experiencia un gran dolor y una gran alegría, y descubrirnos a menudo la alegría en medio del dolor.

Recuerdo los momentos más dolorosos de mi vida como momentos en los que he llegado a ser consciente de una realidad espiritual mucho más grande que yo, y que me permitía vivir mi dolor con esperanza. La alegría no es cualquier cosa que simplemente nos sucede. Debemos elegir la alegría y seguir eligiéndola cada día. Se trata de una elección basada en el conocimiento de que pertenecemos a Dios y hemos encontrado en Dios nuestro refugio y nuestra salvación, y que nada, ni siquiera la muerte nos lo puede arrebatar.


(H.J.M. Nouwen, Vivere nello Spirito, Brescia 41998, 17s)